Acem Meditation International

Meditación y el mar de la vida

Por Monika Wirkala, jefe de departemento en el Instituto de Suecia en Estocolmo. Profesora de Meditación Acem

"El sextante me ayudó a determinar mi posición en el mar. Yo estaba en una posición no identificada en el Pacífico, sin capitán, y aún así pude encontrar mi camino. Pero no tenía ningún mapa de mi ser interior, ni tampoco del rumbo de mi vida. "

Meditación y el mar de la vida

Es fácil identificarse con el personaje principal en la novela de Carsten Jensen “Nosotros, los ahogados”. Él navega por aguas desconocidas con facilidad, pero experimenta una gran incertidumbre en cuanto a su propia vida. ¿Qué es lo que desea en la vida cotidiana, su carrera, sus relaciones y el ámbito privado?

La meditación no tiene que ver con desear algo. La repetición del sonido de meditación, sin esfuerzo y con una mente abierta, no significa que estamos optando por una dirección específica. La meditación no implica la persecución de un objetivo o meta. Más bien, nos acerca a las actividades espontáneas en nuestra mente y a los ecos que éstas generan.
La meditación es un medio para crear un espacio interior, donde los pensamientos, experiencias e impresiones tienen espacio para expandirse, y donde los recuerdos, impulsos y sueños pueden circular libremente. La repetición del sonido sin esfuerzo inicia procesos de cambio y, finalmente, provoca una nueva dirección en nuestras vidas.

 

Mar de la vida

El hombre en el mar luchando para mantener su curso es una metáfora apropiada del proceso de meditación. Imagina por un momento a la mente durante la meditación como si fuese  un mar interior. ¿Cómo podríamos describir los vientos que nos encontramos? Suaves, fuertes, molestos, o abrumadores, tal vez? ¿Y cómo experimentamos los movimientos ocultos bajo la superficie?
En vientos fuertes o huracanados, la visibilidad tiende a ser reducida. Nuestra visión disminuye y se enfoca en el desafío que supone las fuertes olas. En un mar tranquilo es más fácil mantener una perspectiva amplia y posar nuestra mirada suavemente en el horizonte. De igual forma, el agua es más clara, lo que nos permite ver cerca y a lo lejos al mismo tiempo, percibiendo las cosas en la distancia y también los detalles adyacentes. En la meditación, esto significa ser capaz de manejarse con los diferentes impulsos o tensiones que surgen cuando la mente se abre.

Navegando

Es imposible "aprender" –de forma rotunda y para siempre- cómo navegar por la corriente de la conciencia con una actitud mental libre. Sin embargo, a veces nos manejamos bastante bien al pasar suavemente entre las rocas y arrecifes, o nos dejamos llevar por el mar abierto.
Puede ser bastante difícil maniobrar en aguas turbulentas o corrientes submarinas inesperadas. El sonido de meditación puede perderse en el devenir de las impresiones y por lo tanto será difícil de repetir. Nos debatimos en direcciones diferentes. Los estados de ánimo y las emociones nublan nuestra visión. El mar interior se convierte en variable y difícil de "observar" de forma abierta y sin esfuerzo.

La reacción normal es hacer algo al respecto para tratar de "resolver el problema". Podemos tratar de cambiar de rumbo repitiendo el sonido con más fuerza o claridad, sólo para más tarde darnos cuenta que en realidad nos estamos concentrando, y que esto nos ha llevado fuera de ruta. Las tensiones internas se acumulan, la actitud mental libre se reduce y el flujo libre y espontáneo de los impulsos se ve afectado.
¿Qué hacer? ¿Qué acciones o actitudes nos podrían ayudar a relacionarnos con los movimientos de nuestro mar interior de una manera más útil y provechosa?

Disolver la ansiedad o inquietud

El acercamiento más eficaz en la meditación es tratar de relacionarnos con las cosas tal y como son, y no como nos gustaría que fueran. A la mente debe permitírsele estar con lo que viene tal y como viene: pensamientos o fragmentos de pensamientos, sentimientos y sensaciones, inquietud, fatiga, sueños, etc. Al acercarnos más y más a la corriente de la conciencia (que oscila entre progreso y retroceso) a veces somos capaces de descubrir las dinámicas internas entre lo que sentimos y lo que hacemos. ¿Cómo está nuestro ser interior moldeando nuestro curso de acción? ¿Cómo están nuestros impulsos espontáneos afectando y en ocasiones modificando muestro modo de meditar?

El camino a la calma y tranquilidad es a través de la repetición del sonido de meditación. Ajustamos nuestra repetición cuando nos damos cuenta de las tendencias hacia la concentración. Y cuando descubrimos que el sonido de meditación se ha ido, empezamos a repetirlo de nuevo sin esfuerzo.

Cuando dirigimos nuestra atención hacia el sonido, aumentamos la libertad en nuestra mente. La ansiedad producida por la lucha en controlar sus movimientos se disuelve. Cuando no estamos ligados a objetivos concretos, somos capaces de navegar con una actitud abierta entre islotes y arrecifes, entre todos los sentimientos e impresiones que tan fácilmente captan nuestra atención. El sonido y la actitud mental libre se convierten en herramientas para la exploración del ser interior que define nuestras vidas.

Un abanico más amplio de posibilidades

Al utilizar el sonido para crear una actitud mental libre, nos damos a nosotros mismos más opciones - en la meditación y en la vida. Nos volvemos más creativos y abiertos a nuevas opciones y alternativas.

La repetición del sonido de meditación con una actitud mental libre proporciona cierta tranquilidad y nos ayuda a navegar en lo desconocido si no tenemos un mapa de nuestras vidas, al igual que el hombre en el mar. No siempre es fácil saber hacia dónde nos dirigimos, o incluso lo que queremos de la vida. Pero poco a poco aprendemos a valorar que navegar en aguas desconocidas ofrece nuevas oportunidades para el cambio.

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